León XIV también anunció una vigilia de oración por la paz programada para el 11 de abril en la basílica de San Pedro

Desde la Plaza de San Pedro en el Ciudad del Vaticano, el Papa León XIV presidió su primera misa de Pascua como Pontífice, marcada por un fuerte llamado a la paz en medio de los conflictos internacionales. Durante la tradicional bendición Urbi et Orbi, el líder de la Iglesia católica optó por no mencionar de forma directa las crisis globales, rompiendo con una práctica habitual en este mensaje.

El Pontífice, primer Papa nacido en Estados Unidos, centró su mensaje en el significado de la Pascua como símbolo de esperanza y renovación a partir de la resurrección de Jesucristo. En su homilía exhortó a los líderes y a la sociedad a rechazar la violencia, insistiendo en que la paz debe construirse a través del diálogo y no de la imposición o el dominio sobre otros.

Aunque evitó citar conflictos específicos, hizo referencia al dolor causado por la guerra, la división y la indiferencia ante el sufrimiento humano. En ese contexto, retomó palabras de su antecesor, el Papa Francisco, quien en su última aparición durante Pascua había advertido sobre la creciente violencia en el mundo.

Ante miles de fieles reunidos en la plaza, León XIV también anunció una vigilia de oración por la paz programada para el 11 de abril en la basílica de San Pedro. La ceremonia estuvo acompañada de algunos gestos simbólicos y cambios en las tradiciones recientes, como el saludo en varios idiomas y el recorrido en papamóvil entre los asistentes, en una jornada que combinó solemnidad con cercanía hacia los creyentes.