Los primeros indicios de chapopote aparecieron el 18 de marzo.

El derrame de petróleo registrado en costas del Golfo de México continúa generando afectaciones a varias semanas de haber iniciado, con una expansión que ya alcanza cerca de 630 kilómetros de litoral entre Veracruz y Tabasco. Organizaciones ambientales advierten que la contaminación sigue presente en distintas zonas, pese a los reportes oficiales sobre avances en las labores de limpieza.

Los primeros indicios de chapopote aparecieron el 18 de marzo en municipios del norte de Veracruz como Tamiahua, Tuxpan y Cazones. Desde entonces, el hidrocarburo se ha desplazado hacia el sur, llegando hasta Paraíso, Tabasco, lo que ha impactado prácticamente todo el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.

Aunque Petróleos Mexicanos informó que se ha logrado un avance del 85% en las tareas de saneamiento, colectivos ambientales señalan que el crudo ha reaparecido en áreas que ya habían sido atendidas, obligando a reiniciar los trabajos. Además, acusan que la limpieza se ha concentrado principalmente en playas turísticas, dejando de lado zonas más vulnerables.

De acuerdo con la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, al menos 15 municipios y alrededor de 50 localidades han resultado afectados. A esto se suman denuncias ciudadanas en redes sociales sobre la presencia de petróleo en diversas playas y la muerte de fauna marina, incluyendo tortugas en puntos clave de anidación.

Por su parte, Greenpeace México alertó que este derrame representa una contingencia socioambiental de gran escala y urgió a implementar medidas más contundentes, como declarar zonas de emergencia, reforzar la atención en áreas críticas y atender los riesgos a la salud por la exposición a sustancias tóxicas. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó que ya se realiza una investigación, mientras continúan las acciones de respuesta en la región.