Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares y las habitaciones de espejos en algunas de las imágenes más reconocibles del arte contemporáneo, murió a los 97 años en Tokio. Su estudio confirmó este jueves que la creadora falleció el pasado 14 de agosto, sin que hasta el momento se haya informado la causa de su muerte.
Kusama permaneció activa prácticamente hasta el final de su vida. Yayoi Kusama Studio señaló que continuó pintando durante sus últimos días, fiel a una trayectoria marcada por la experimentación constante. Lunares, redes, espejos y patrones repetitivos se convirtieron en elementos centrales de pinturas, esculturas e instalaciones que llegaron a importantes museos y galerías alrededor del mundo.
Nacida en Japón, se trasladó a Nueva York en 1957 para desarrollar su carrera y terminó abriéndose camino en una escena artística en la que coincidió con figuras como Andy Warhol, Georgia O’Keeffe y Joseph Cornell. Su obra se extendió posteriormente a performances, películas, literatura y grandes instalaciones inmersivas, consolidando un estilo difícil de confundir con el de cualquier otro artista.
Su influencia trascendió los museos y alcanzó también la cultura popular y la moda, con colaboraciones internacionales y una enorme difusión de su particular universo visual. En 2016 Japón reconoció su trayectoria con la Orden de la Cultura. Kusama había expresado su deseo de continuar creando hasta el final de su vida y de conseguir que su obra permaneciera mucho después de su muerte.

